¿Cómo
aprender a dar y a recibir desde la posición correcta?. ¿Doy por qué me sobra?.
¿Se pedir ayuda?. Debo confesar que a pesar de llevar mucho tiempo en
relaciones de ayuda, me sigo dando cuenta de que me falta mucho por aprender
para hacerlo desde la posición correcta. Hoy día me entregaron un generoso
donativo de colores, lápices, tizas, tajadores y etcéteras, que nos enviaban
desde El Agustino. ¿Desde qué posición nos hacen este donativo?. ¿Desde dónde
les sobra?. No. Ellos hacen miles de labores y actividades, y si no es que
necesitan todo eso ahora, lo necesitaran en un futuro cercano. Yo creo que nos
hacen el donativo porque creen que nos hace falta. Y aunque a ellos de seguro
les hará falta en un futuro cercano, los necesitados ahora somos nosotros y nos
priorizan. Dan desde la necesidad del otro. ¿Y cómo recibir ese donativo?.
Llevo mucho tiempo con la idea de movilizar recursos en la zona en donde
acompaño, La Ensenada en Puente Piedra, pero la verdad es que no he llegado a
concretarla. ¿Se pedir ayuda?. Me viene a la cabeza eso de "ayúdame a
ayudar". Ojo, te pido por el otro, pero no por mí. El que necesita es el
otro. ¿Necesitar yo? ¡No pues, como se te ocurre que va a ser para mí!. Pero me
acabo de dar cuenta que sí, que soy yo el necesitado, que ayudar ya dejó de ser
una actividad extra curricular. Eso que antes era ayudar se ha convertido en
servir, y el servicio se ha convertido en una parte central de mi vida.
¿Necesito de ayuda para servir?. Si, claro. No es el otro el único que necesita
de la ayuda, reconozco que soy yo el que la necesita también, y eso nos hace
iguales. Así que mis queridos hermanos de El Agustino no solo han donado lápices
y colores, me han ayudado a comprender, porque ellos son grandes y grandeza si
les sobra. Gracias por la lección: ayúdenme a servir.
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Tuesday, September 20, 2016
Tuesday, November 24, 2015
Un Domingo Solidario con las Hermanas Reparadoras
Participar en el 3er Domingo Solidario que organizan las
Hermanas Reparadoras ha sido una experiencia gratificante, enriquecedora,
movilizadora y profundamente humana. Conocía del trabajo que ellas realizan y
aunque me habían invitado en ocasiones anteriores recién esta vez pude asistir. La
invitación era breve: participa con nosotras en la construcción de una casa en las
alturas de la Ensenada (Puente Piedra). Cuando acepté la invitación creía que
era yo el que ayudaría a alguien, para pensar así había generado una división,
por un lado estaba yo, quien era capaz de ayudar y por otro lado, quien
necesitaba de la ayuda. Por una parte es real, existe esa división, pero
también existe algo que es común y que une ambas partes, ese algo que solo vine a
descubrir ese mismo día, mientras cargaba la arena y las piedras, es decir,
allí mismo en la acción solidaria. Comenzamos el día tomando desayuno juntos, comíamos
rico mientras recibíamos a los que iban llegando, todos con el mejor espíritu y
la mejor disposición. Yo no conocía a la mayoría, pero el que tuviéramos una
tarea común nos hermanaba, cuando menos por ese día, así que los saludos desde
un inicio eran fraternales. Sintiéndome alegre de ayudar y acompañado de las
mejores personas nos pusimos manos a la obra, subimos por un camino de pista
asfaltada y aún sin veredas, seguimos subiendo hasta donde ya no había pista
asfaltada, el camino entonces se convirtió en tierra afirmada y finalmente se
acabó el camino llano y comenzaron las escaleras. Estábamos subiendo el cerro y
la única forma de hacerlo con una pendiente tan pronunciada era con
escaleras. Al pie estaba el material que
debíamos subir, arena y piedra en cantidades que lucían bastante manejables.
Comenzamos a llenar los costales y subimos el material en una cadena humana,
una maravillosa cadena humana de solidaridad. La subida era larga y nuestra
primera cadena solo llevó el material a la tercera parte de la subida. Pero seguían
llegando más personas a quienes recibíamos con mucha más alegría porque el
cansancio comenzaba a hacerse notar y se hacía evidente que necesitábamos más
manos. Hicimos una segunda cadena y hasta una tercera hasta que llegamos al
final de las escaleras. Ese era el final de las escaleras pero no era nuestro
destino final. Aún faltaba un último tramo peligrosamente empinado de arena seca
muy resbaladiza. Fue cuando vi lo inaccesible del tramo final que me pregunté dónde
estaba Dios en todo esto. Fue al hacerme esta pregunta que rompí esta distancia
de ayudador / ayudado y me metí en la realidad. Me metí en una realidad que me
impactó. Dicen que Dios a veces toca nuestros corazones, pero a mí en ese
momento me lo apachurró, me lo estrujó y me lo hizo una bolita. Aproveché que
tomábamos un descanso para separarme del grupo con la intención de reponerme
del impacto de la realidad y para genuinamente seguir cuestionándome donde
estaba Dios. No tengo una respuesta a esa pregunta, supongo que seguiré
haciéndomela cada vez que vea una realidad tan dura, pero en parte si me lo
pude responder. Yo en ese momento me sentí más conectado con la realidad que
nunca, ya no era ajeno, esa realidad que estaba frente a mí me impactaba, me removía,
me llegaba, me alcanzaba y me atravesaba. Hubo algo en ese momento que me
conecto con todo, llámalo energía, llámalo sentido de unidad, llámalo universo,
pero yo prefiero llamarlo Dios. En realidad prefiero llamar el amor de Dios a eso que me conecto con la realidad para vivirla, que es para eso para lo que se me
ha dado esta vida, para vivirla. La verdad es que tengo algún recorrido en esta
aventura de ayudar a las personas y creo que este amor de Dios ya lo había
experimentado antes, pero en una versión de amor más romántico, en
donde estaba más enfocado en la alegría que causaba en quienes recibían la
ayuda y en cómo me sentía yo feliz de dar, de ayudar, de colaborar. Sin embargo
esta vez fue diferente, fue el amor de Dios pero en una versión un poco más madura, más
adulta, o sea si había la alegría de ayudar y de dar, pero ahora se le sumó el
amor por compartir, por hacerme sentir parte de esta realidad, por meterme de
lleno en una experiencia de vida mucho más profunda, mucho más conectada con
todo y con todos, en donde yo no solo soy el ayudador sino que también soy el
ayudado, no solo doy, sino que recibo. Y la verdad es que esta vez creo que fui yo quien más recibió. Escribo esto al día siguiente del 3er Domingo Solidario,
me duele la espalda y varios músculos, es solo mi cuerpo el que necesita unos
días de reposo para estar completamente repuesto. Mi corazón está recargado y
mi alma llena, me siento completamente listo para continuar con esta maravillosa
experiencia que es vivir, así que desde ya me apunto en la lista para participar
en el próximo Domingo Solidario.
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vida
Location:
La Ensenada, Puente Piedra, Lima, Perú
Sunday, December 9, 2012
Kawsay, el nacimiento (la vida)
Es diciembre del 2012 y todo el mundo habla del fin del mundo o de algún tipo de cambio radical que supuestamente ocurrirá el 21/Diciembre. En medio de este contexto es que finalmente encuentro el nombre del blog que desde hace mucho tiempo quería escribir: Kawsay, que en quechua significa vida, que también puede significar existencia, que también me sonó a causa (o amigo) y finalmente también me sonó a causalidad. Porque si pues, yo soy un convencido de que la vida es el resultado de nuestras acciones y corresponde que nos hagamos responsables de eso. Queda claro entonces que el nombre me parece muy adecuado para la idea que quiero comenzar a desarrollar desde ahora, que tenía tiempo pensando y que está llegando el momento en que tiene que comenzar a tener forma.
Ahora mismo Kawsay es la idea de un espacio, inicialmente virtual y luego físico, en donde se pueda expresar la vida y en donde diferentes personas puedan expresar su experiencia de lo que es vivir sus vidas. Mi vida es interesante, para ser más preciso, mi vida me resulta muy interesante a mi. He estudiado muchas cosas y experimentado bastante más y siempre me quedo con preguntas sobre quien soy y sobre mi existencia. Estudié ingeniería electrónica, cartas del tarot, astrología y psicoterapia, entre otras cosas, tratando de encontrar respuestas a mis preguntas. Esto me ha permitido ver la vida desde muchos diferentes ángulos y poder finalmente encontrar un punto de vista particular y único. No creo en ninguna medida que tenga nada que enseñar, siempre me he visto y me sigo viendo como un alumno en esta vida, sin embargo si creo que tengo mucho por compartir, tal vez con la intención de que compartiendo provoque que los demás compartan conmigo y entonces así podamos enriquecer aún más la experiencia de esta vida.
Y es así como nace Kawsay.
(Lima, 9/12/2012 al mediodía, con el Sol en Sagitario)
Ahora mismo Kawsay es la idea de un espacio, inicialmente virtual y luego físico, en donde se pueda expresar la vida y en donde diferentes personas puedan expresar su experiencia de lo que es vivir sus vidas. Mi vida es interesante, para ser más preciso, mi vida me resulta muy interesante a mi. He estudiado muchas cosas y experimentado bastante más y siempre me quedo con preguntas sobre quien soy y sobre mi existencia. Estudié ingeniería electrónica, cartas del tarot, astrología y psicoterapia, entre otras cosas, tratando de encontrar respuestas a mis preguntas. Esto me ha permitido ver la vida desde muchos diferentes ángulos y poder finalmente encontrar un punto de vista particular y único. No creo en ninguna medida que tenga nada que enseñar, siempre me he visto y me sigo viendo como un alumno en esta vida, sin embargo si creo que tengo mucho por compartir, tal vez con la intención de que compartiendo provoque que los demás compartan conmigo y entonces así podamos enriquecer aún más la experiencia de esta vida.
Y es así como nace Kawsay.
(Lima, 9/12/2012 al mediodía, con el Sol en Sagitario)
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